Entras en el aula y ves la papelera tirada en el suelo, una taza rota, los carteles caídos, garabatos en la pizarra, las sillas apiladas en una esquina, las mesas patas arriba y dos libros en el suelo junto a la ventana, abierta de par en par. No hay ni un solo estudiante, si bien puedes reconocer la mochila de uno de ellos: está colgada en una alcayata de la que antes colgaba un reloj, que ha desaparecido.
Lo primero en lo que piensas es qué ha pasado, cómo ha sido posible que se haya llegado a ese desorden apocalíptico 😱. Tras la turbación inicial, comienzas a hacer las primeras hipótesis: tal vez…, es posible que…, puede que…
Bueno, quizás no hagas las hipótesis en esos términos. De hecho, es probable que un nativo tampoco. Es más normal que diga ¿Qué habrá pasado aquí? 🤨 o que se pregunte ¿Dónde estará toda la gente? 🤔 Dicho de otro modo, para hacer suposiciones respecto al pasado o el presente, en español recurrimos con frecuencia al futuro.
Esta transversalidad se aprecia también en otros tiempos: sin ir más lejos, con el presente podemos evocar un momento del pasado e incluso una acción futura.
Tradicionalmente, se ha considerado a estos usos como “usos desplazados del tiempo verbal”, lo cual implicaba pensar en usos naturales (acordes a la noción de tiempo) y usos excepcionales, en cuanto desviaciones de la norma. Pero esta división se ha mostrado ineficaz: normaliza la idea de “excepción”, y ya sabes que las excepciones asustan a los estudiantes y a los profesores.
Por eso, desde la gramática cognitiva se aboga por desterrar la idea de tiempo 🙅♀️ y usar nuevos paradigmas que integren los diferentes usos que podemos hacer de un tiempo verbal. Para el asunto que nos ocupa (el del aula desordenada), podemos presentar el futuro como un tiempo usado para convertir afirmaciones en predicciones, independientemente del momento al que se refiera.
Para que tus alumnos puedan practicar este uso de forma espontánea y natural, te presentamos una infografía 👇 con la que tus estudiantes podrán hacer hipótesis a partir de situaciones extrañas.
Esperamos que te sean útiles y, sobre todo, ¡esperamos que nunca encuentres tu aula desordenada!







