Si tenemos poco frío, bastará con una rebequita para salir de casa; si tenemos poco sueño, nos quedamos viendo la tele un rato más; y si tenemos poca hambre, mejor comemos más tarde. Sin embargo, si tenemos un poco de frío, nos ponemos una bufanda para salir de casa 🧣; si tenemos un poco de sueño 😴, mejor dejamos la serie para otro día y nos vamos a la cama; y si tenemos un poco de hambre, picamos algo para matar el gusanillo 🤤.
Entre una rebeca fina y una bufanda puede haber unos cuantos grados de diferencia. Y la decisión de quedarse viendo la tele o irse a la cama puede influir de manera significativa en nuestro descanso. Ahora bien, puede ser más difícil percibir la diferencia entre poco y un poco de. Y es que ambos cuantificadores expresan “cantidad pequeña” 🤏.
¿Dónde está, entonces, la diferencia 🤔? Pues reside en la valoración que hagamos de dicha cantidad: con un poco de ponemos énfasis en la existencia de algo (tenemos frío, tenemos sueño, tenemos hambre), aunque no sea mucha cantidad. Por el contrario, con poco queremos resaltar la escasez de algo (no tenemos suficiente frío como para ponernos una bufanda, no tenemos suficiente sueño como para ir a la cama y no tenemos tanta hambre como para comer ahora).
Y para enredarlo más, a ello habría que añadir también el aspecto pragmático: muchas veces usamos un poco de como un elemento atenuador del discurso. Es decir, podemos tener mucho frío pero, por cortesía, nos limitamos a decir que tenemos solo un poco. De todas formas, es probable que la otra persona capte la indirecta y encienda la calefacción.
Dada su aparente dificultad, para que tus alumnos puedan reforzar estos cuantificadores, incluimos con esta entrada un ejercicio 👇 que podría serles de utilidad.
Bueno, si tuviera poca prisa hablaría ahora de la diferencia de uso de los cuantificadores en función de si acompañan a nombres contables o incontables. Pero como tengo un poco de prisa 🏃♂️, mejor lo dejo para la siguiente entrada. ¡Hasta la próxima 👋!






